El germen cierto de una novedad
La palabra poética rompe las
fronteras de lo imposible
Inicio    I    Nascencia    I    Quiénes somos    I    Textos    I    Libros   I     Caminatas    I    Contacto    I    Siglo del Hombre
Dialogando con los libros    I    Aula Abierta    I    Lectores en acción    I    Palabra e imagen   I    Ágora    I    Editores    I    Biblioteca    I   La web

        

 

 

 

Leer como hermeneusis e invención

Nos preguntamos, desde el inicio, con el ímpetu y la fuerza de una original y precisa interrogación: ¿qué deseamos significar o expresar con la idea y el propósito de Lectores en acción?

Nuestra primera empresa y empeño es decir, con toda claridad y firmeza, que la lectura es un acto dinámico, proactivo e interactivo. El cual arranca del núcleo más íntimo, creativo e imaginativo de cada ser humano; de su pasión exploradora y aventurera; de su corazón nómada y curioso, ávido por saber ¿qué hay más allá de los signos, las cosas y los personajes que reconfiguran nuestro horizonte físico, mental y simbólico?

Ciertamente que la lectura de este tipo hace lectores especiales e inquietos, quienes tienen la habilidad para transformar y mudar cuanto les rodea: su entorno vital, ecológico, histórico, cultural y sociológico.

La acción del lector, entonces, le pone nombre a las cosas, habla, conversa, dialoga, habita un espacio ya significado. Pero, sobre todo, puede percibir la otredad. De este modo, toda la realidad es acogida simbólicamente en el lenguaje e interpretada valorativamente. Todo adquiere, así, el matiz de su mirada enternecida, captadora y generosa. Pero también le comunica su sensibilidad.

De esta manera, el lector en acción se enfrenta y atreve con los grandes objetos provocadores de la realidad: el cosmos, la creación de entornos, la cultura, la historia, la sociedad, la política y el derecho, es decir, todo aquello que puede expresar una auténtica cosmovisión explicativa de la vida y de su tránsito más allá de lo ya presente.

Por eso mismo, toda lectura es comunicación interactiva con otras experiencias y, a su vez, la entrega radical, la dación de lo peculiar y original de cada uno como su propia riqueza.

Leer, pues, como actividad de sujetos o actores en acción, pasa por un largo proceso que incluye los siguientes actos significativos: entender, interpretar, inventar, proyectar, comprobar o confirmar y crear. En definitiva, entrar en contacto con las cosas, con el otro, y con la más profunda alteridad, presencia o ausencia de este tiempo.

Lectores en acción, afirma la radical capacidad de todo ser humano, para implicarse en una relación viva e inmediata con todos los aspectos y dimensiones de la realidad que nos acoge y define: sea ésta cósmica, ecológica, cultural, social o política.

Por otra parte, leer no es una operación o ejercicio meramente escolar o académico; no se trata de un aprendizaje erudito, obligatorio o formal, que se alcanza idealmente en una determinada edad como técnica cultural o social, sino que es el acto propio y peculiar que nombra a cada ser humano. Es un modo singular de entrar en contacto con la naturaleza, la historia, la sociedad o el fascinante mundo de la escritura, testigo ésta de vidas e imágenes de ser, en cualquiera de sus géneros o expresiones estéticas.

De este modo, nos es posible leer directamente la realidad física y simbólica en su estructura y dinámica espontánea, natural o cultural.

Ahora bien, la función fundamental de la lectura es adentrarse en una entrañable relación con el otro, con sus experiencias, imaginaciones y sentidos. Leer es implicarse en la vida del otro, como acción participativa. Y así también, leer es convivir con los otros; estar en total comunicación con la otredad; sentirse ser con los otros.

La lectura puede realizar las siguientes funciones:

  • Seleccionar historias, experiencias de vida, pensamientos.
  • Informar, recoger datos, experimentos y conocimientos especialmente elaborados en determinados contextos.
  • Comprender e interpretar, dar sentido y nombre a lo que está ahí.
  • Imaginar diferentes otredades y contextos socioculturales.
  • Inventar, realidades nuevas, originales y totalmente otras.

Por eso mismo, leer será siempre una comunicación o mediación capaz de encontrarse con el otro vivo e interpelante.

Lectores en acción propone que seamos, ante todo, hermeneutas e imaginadores de símbolos e inventos. Esta tarea sería la esencia más significativa del quehacer intelectual. El tipo de lectura que somos capaces de hacer tiene como sentido aportarnos una cualificación antropológica. Leer, en verdad, es tener la posibilidad de descubrir y vivir otras vidas.

Toda la realidad es estructura y texto, por lo mismo es susceptible de imaginar e inventar un modo de lectura peculiar y adecuado a la pujanza íntima de cada ser humano.

En síntesis, Lectores en acción quiere dar sentido diferente a una actividad social habitual en nuestro mundo editorial, académico o investigativo: el programa de lanzamiento de libros en determinadas circunstancias. A través de nuestra propuesta intentamos señalar un nuevo objetivo a esta actividad: el profundo sentido de la lectura, como interpretación antropológica y significado de la creatividad humana. Pensamos que aquello que se pretende lograr con el lanzamiento de libros necesita encontrar un suelo más profundo, viable y significativo: la capacidad lectora de toda la realidad entorno de la que el libro en cuestión es sólo una parcela escrita, pensada y comunicativa. Pero hay otros objetos cercanos a nosotros que pueden ser motivo de una hermenéutica personal. Nos referimos a la naturaleza, la historia y la sociedad. Leer sus contextos evolutivos, culturales y creativos constituye una empresa de primera magnitud para situarnos en nuestro tiempo.

Toda realidad es texto, tiempo y narración, en consecuencia, es susceptible de ser leída desde una innovación conceptual y temática. La lectura puede ser, de esta forma, un nuevo modo de entender e interpretar la realidad.

La palabra escrita o digitalizada tiene como único sentido vincularnos a la realidad estructural de nuestro entorno. De este modo, conocer es tener experiencias y así, los libros son una cercana compañía y el ámbito de otra posible imaginación.